Mascotas Vagabundas: Responsabilidad y Competencias

Las condiciones en que viven las mascotas vagabundas y/o en situación de calle es una expresión de una sociedad que tiene poco valor por el ser humano, quién al final termina de alguna manera siendo víctima de estos animales, ya que el hecho de vivir en las calles los hace eficientes transmisores de una serie de enfermedades que contagian a la gente y que comprometen la salud de las personas, en especial la de nuestros niños.

La tenencia responsable de un perro y/o un gato, es lo que evita que se considere un problema para otros miembros de la comunidad. Muchos de esos perros y gatos que terminan en las calles, en algún momento de sus vidas tuvieron un dueño y el problema con ellos tiene su origen en la irresponsabilidad e insensatez de estos dueños en la tenencia o propiedad de mascotas y también en la poca o ausencia de interés por aplicar la esterilización como un método de control de la reproducción en estos animales.

 

La Organización Mundial de Salud Animal (OIE), ente internacional que rige, dicta y elabora reglas sanitarias, especialmente aplicables a los intercambios internacionales de animales y productos de origen animal establece en su código terrestre varios tipos de mascotas (perros y/o gatos) vagabundas:

  1. Mascota errante con propietario: Aquel animal con dueño libre de vigilancia o restricción directa en un momento dado;
  2. Mascota errante sin propietario;
  3. Mascota asilvestrada: mascota doméstica que ha vuelto al estado salvaje y ya no depende directamente del ser humano para reproducirse.

Las condiciones de las mascotas vagabundas tipo 2 y 3 es producto no solo de la irresponsabilidad del ciudadano que abandona a sus mascotas en la calle, sino también de aquellas personas que pensando en estar actuando de buena manera los alimenta en la calle, sin asumir el resguardo total (adopción) de estos animales dentro de sus viviendas.

Es así como se observa con mucha frecuencia comida, casera o alimento concentrado en pellets para animales,  tirada en la calle, potes con agua y comida en las aceras o vía pública (parques, plazas, caminerías, entre otras). Además de las molestias por ruido y la contaminación fecal de las aceras y los espacios públicos que producen estos animales vagabundos, otras dificultades serias que éstos generan son por ejemplo las lesiones por mordedura, la transmisión de enfermedades zoonóticas, tales como la rabia, tétano, sarnas, parásitos, pulgas y leptospirosis, garrapatas (Erlichiosis), entre otras y los accidentes de tránsito.

 

Otra de las dificultades que pueden generar en el ciudadano son las caídas, especialmente en el caso de muchos niños, ancianos y/o personas con fobia, en los cuales se produce miedos, así como raspaduras, heridas y hasta fracturas. Muchas veces estos animales se agrupan en manadas y suelen pelear entre ellos y otras veces puede que alguno de ellos resulte agresivo, por comportamiento de su raza y/o alguna enfermedad que presente.

Se estima que alrededor de 50 perros diarios son aplastados en las vías públicas y los cadáveres son abandonados en matorrales, terrenos baldíos o depositados en los basureros como un desperdicio sólido más, generando esto mayor  contaminación ambiental. Es importante destacar que cuando existe un cadáver en la vía pública no es posible saber con exactitud la causa de muerte y sí fue arrollado no es posible determinar que enfermedades podría haber tenido ese animal antes de su arrollamiento.

Muchos de los animales vagabundos que son muertos por los vehículos en las vías públicas, sus cadáveres permanecen por meses allí, convertidos en alfombras para los cauchos de los automóviles y foco infeccioso de enfermedades, sin que se le dé un manejo adecuado al problema.

La solución no está en caerles a pedradas y maltratarlos, sino en darle un tratamiento al problema que se corresponda con las reglas de los estándares internacionales para el manejo de los animales que viven en las calles y que carecen de dueños. Cuando se considere necesario incurrir en el control de poblaciones, es esencial que se logre de una manera humanitaria y que al final lleve a una mejoría en el bienestar de la población animal (perros, gatos, otros) en su totalidad. Debe existir un programa apropiado que se enfoque en las causas y no solamente en tratar el síntoma llamado población de perros y gatos vagabundos/callejeros.

Las autoridades gubernamentales, en especial los diferentes municipios del país deben encarar esta situación en conjunto con las diversas fundaciones dedicadas a la tenencia responsable de animales en situación de calle, pero sobre todo los ciudadanos debemos tener conciencia y actuar de forma responsable y no con las emociones.

Las alcaldías de los diferentes municipios del país, tal y como lo establecen los principios elementales de higiene, deben velar por la salud ambiental y urbana, ya que estos animales, no sólo transmiten enfermedades, sino también que crean serias dificultades al ciudadano y son las autoridades las responsables de encarar el problema. Estas instancias del Estado deben tener por lo menos un departamento que maneje el problema con un veterinario que tome las medidas pertinentes a fin de preservar la salud de los habitantes de los municipios.

  Por: Florángel Conde
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