¡Me mordió un perro rabioso!… ¿Y ahora qué hago?

La rabia es una enfermedad viral prevenible en los mamíferos que se transmite principalmente a través de la mordedura de un animal rabioso. El virus de la rabia infecta al sistema nervioso central, enferma al cerebro y ocasiona la muerte.

Los síntomas tempranos de la rabia en las personas son similares a los de muchas otras enfermedades, como fiebre, dolor de cabeza y malestar o debilidad general. Conforme avanza la enfermedad, aparecen síntomas más específicos tales como insomnio, ansiedad, confusión, parálisis parcial o leve, excitación, alucinaciones, agitación, hipersalivación (aumento de la saliva), dificultad para tragar e hidrofobia (miedo al agua). Por lo general, la muerte sobreviene días después que aparecen estos síntomas.

Los principales trasmisores de la rabia en las ciudades  son las mascotas, principalmente los perros y gatos, situación ésta que obliga a los dueños de estos animales a vacunarlos anualmente contra dicha enfermedad.

En ocasiones muchos de nosotros hemos sido víctimas de la mordida de un perro o de un gato. Lo más peculiar que ocurre es ir caminando por una acera y de forma sorpresiva ser atacado y finalmente mordido. Con frecuencia son animales que están en los jardines de viviendas y/o animales que por diversas circunstancias se encuentran transitando en la calle, en la mayoría de los casos sin dueño

Ante una situación como esta es imprescindible manejar la situación con serenidad y seguir de forma inmediata los siguientes pasos:

  1. Lavar las heridas lo más rápido posible, minuciosamente con agua y jabón de cualquier tipo.
  2. Investigar sí el animal tiene dueño o sí es un animal de la calle.
  3. Acudir inmediatamente al médico. Este profesional decidirá si usted necesita la vacuna antirrábica, y lo deberá remitir a un Centro de Salud del Estado, único ente facultado para la aplicación del cronograma de vacunación antirrábica, en caso que lo requiera.

Es importante destacar que la decisión para comenzar la vacunación antirrábica, depende de los siguientes factores:

  1. Tipo de exposición (Arañazo, mordedura leve, mordedura grave).
  2. Presencia de rabia en la zona y/o lugar de donde procede el animal en cuestión.
  3. Tarjeta de vacunación del animal. Solo es posible disponer de esta información sí el animal tiene dueño.
  4. Estado clínico del animal.
  5. Si se puede disponer del animal para su observación o para ensayos de laboratorio.

Las vacunas antirrábicas para uso humano son seguras y eficaces y deben ser colocadas exclusivamente en los centros de salud del estado, por personal autorizado. Es importante que al iniciar el tratamiento de vacunación, siga al pie de la letra las recomendaciones indicadas por dicho personal. También es imprescindible que las mascotas estén bajo el control sanitario de un médico veterinario, quien les colocará las vacunas correspondientes para prevenir que éstas se enfermen y evitar que puedan trasmitir algún agente patógeno a usted o a un miembro de su familia o comunidad.

Como medida de prevención de la rabia y de otras enfermedades transmisibles de los animales a los humanos, es importante evitar acercarse a una mascota, a menos que su dueño lo apruebe, tampoco se acerque ni intente acariciar a un animal callejero.

      Por: Florángel Conde
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