Peste Porcina Clásica

La Peste Porcina Clásica (PPC), también conocida como Cólera Porcino o Fiebre Porcina Clásica, es una enfermedad viral específica de los cerdos domésticos y silvestres, altamente contagiosa. Fue descrita por primera vez en Ohio, Estados Unidos de América en 1833. En Venezuela hizo su aparición en el año 1941 (Rolo et al., 2009). Esta enfermedad produce grandes pérdidas económicas en la producción porcina mundial, industrial y de traspatio y serias restricciones en el comercio internacional de la carne de cerdo, por lo que está incluida en la lista de enfermedades e infecciones de los suinos de declaración obligatoria de la Oficina Internacional de Epizootias (OIE, 2008).

El agente causal es un virus del género Pestivirus de la Familia Flaviviridae, está estrechamente relacionado con los virus de la Diarrea Viral Bovina (DVB) y la Enfermedad de la Frontera (EF). El genoma viral está constituido por una cadena de ácido ribonucleico (ARN) y solo existe un serotipo del virus. La enfermedad se caracteriza por ser de rápida difusión, con elevada mortalidad y morbilidad en el caso de las cepas muy virulentas; sin embargo, las infecciones producidas por cepas de baja virulencia pueden pasar inadvertidas y dejar animales persistentemente infectados que, aún cuando sobreviven a la infección viral, son propensos a sufrir otras enfermedades secundarias, afectando la rentabilidad y la productividad, además de diseminar la infección al resto del rebaño.

Peste Porcina Clásica en el mundo

La PPC es una enfermedad altamente contagiosa que causa importantes pérdidas en las poblaciones de cerdos en casi todo el mundo. La enfermedad ocurre en muchas regiones de Asia, Centro y Sur América, Europa Oriental y África. Algunos países tienen erradicada la enfermedad tales como Australia, Estados Unidos de América, Canadá y países de la Unión Europea (Greiser-Wilke y col., 2007).

En Europa Occidental, gran productora de ganado porcino, continúan presentándose importantes brotes, como las epizootias ocurridas en los últimos años en el Reino Unido, Alemania, Bélgica, Italia, Holanda, España y más recientemente en Francia y Luxemburgo. Se han presentado brotes epizoóticos recientes en Cuba, Haití y República Dominicana.

Actualmente se consideran como zonas libres de PPC 13 de los 32 estados de México, el Departamento de Rivas en Nicaragua y 14 estados del Brasil. Uruguay no presenta focos desde el año 1995 y Chile desde 1996. Paraguay no reporta focos desde julio de 1995 y Costa Rica aunque reportó el último en 1998, está actualmente bajo sospecha por reportar animales seropositivos. África tiene sus últimos reportes en 1917 y 1918 en Namibia y Sudáfrica, respectivamente, no existiendo nuevas notificaciones a la OIE hasta el año 2002 en el área continental, mientras en Madagascar la enfermedad se considera enzoótica. Oceanía es libre, y Micronesia la reportó por última vez en 1976 (Frías y Percedo, 2003).

Peste Porcina Clásica en Venezuela

De acuerdo a cifras del VII Censo Agrícola Nacional, realizado en el periodo Mayo 2007/Abril 2008 (Dirección de Estadística. MPPAT. Año 2008), en Venezuela existe un total de 3.252.560 cerdos, siendo los estados de mayor producción porcina Aragua (527.826 cerdos), Carabobo (428.234 cerdos), Zulia (344.079 cerdos), Cojedes (338.672 cerdos) y Barinas (218.365 cerdos). La distribución según los sistemas de producción porcina es en Sistema Tecnificado 20.390 Granjas con 2.631.235 cerdos, Sistema Tradicional 7.810 Granjas con 732.812 cerdos y Sistema Familiar 1.486 unidades con 119.445 cerdos (Censo Porcino Nacional, MPPAT Proyección INSAI Año 2010). Actualmente el consumo per capita de carne de cerdo en el país alcanza apenas 5-6 Kg/persona/año.

En nuestro país, la PPC está presente oficialmente desde 1941, los últimos focos se diagnosticaron en el 2002 (tres focos en el estado Aragua en granjas comerciales y familiares), en el 2003 (cuatro focos en los estados Carabobo y Zulia en granjas comerciales) y en el 2004 (tres focos procedentes de los estados Aragua y Carabobo) (Rolo y col., 2009). No se han hecho reportes oficiales en los últimos años, por lo que se hace necesario realizar vigilancia epidemiológica activa ya que el virus posee la capacidad de diseminarse rápidamente entre granjas, y el cerdo representa una fuente clave de proteína animal y un recurso económico fundamental para el sector pecuario. Es considerada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) como una enfermedad transfronteriza prioritaria a ser eliminada en el continente americano, dado que es el tercer productor mundial de carne de cerdo.

Aspectos epidemiológicos de interés

La PPC es una enfermedad febril contagiosa que solo afecta a cerdos domésticos y salvajes con potencial de propagarse rápidamente (Greiser-Wilke y col., 2007). El jabalí adulto se considera un reservorio natural del virus y juega un papel significativo en la epidemiología de la enfermedad en Europa.

Esta enfermedad afecta a cerdos domésticos y silvestres de todas las edades, siendo más susceptibles los lechones que los adultos. La movilización de cerdos infectados y productos cárnicos contaminados con el virus son la principal fuente de infección y diseminación, incluso entre continentes. La forma de transmisión más importante es el contacto directo. Los cerdos infectados pueden eliminar virus antes del comienzo de los signos clínicos y durante todo el período de la enfermedad, los cerdos que se recuperan por lo general eliminan virus hasta que se desarrollan los anticuerpos específicos.

Las vías de entrada del virus al organismo es la aerógena, digestiva, a través de la piel (erosionada o contacto con instrumental infectado), semen y por vía transplacentaria. Puede haber transmisión mecánica del virus a través de vectores (roedores, insectos y aves) y ropa y calzado contaminados (Frías y Percedo, 2003).

La supervivencia del virus en la Naturaleza, depende del ambiente y del medio en que se encuentra (sangre, saliva, heces). Se trata de un virus bastante resistente a la desecación y al medio externo, pudiendo permanecer durante varios días en heces, orinas y secreciones. Aunque el virus causante de la PPC difiere del virus de la DVB y de la EF en en lo antigénico y genético, también muestra muchas similitudes con estos Pestivirus. El virus de la DVB puede infectar al ganado porcino causando infecciones con cuadros clínicos y lesiones similares a la PPC.

Aspectos clínicos relevantes de la enfermedad

Las cepas de PPC son clasificadas como de alta, moderada y baja patogenicidad. Las cepas de alta patogenicidad producen un cuadro agudo de elevada mortalidad con signos clínicos agudos, como: fiebre, inapetencia, temblores, incoordinación motora, enrojecimiento de la piel (hocico, orejas, abdomen y zona medial de las extremidades), conjuntivitis, secreción nasal y diarrea (Figura 1), la leucopenia con linfopenia es un signo característico en la enfermedad aguda.

Figura 1. Cerdo con PPC. (Enrojecimiento de orejas, hocico). 410-Fig-1

Las cepas de moderada y baja patogenicidad, producen cuadros clínicos de leves a crónicos, que dificultan su diagnóstico en el campo. Cuando las cepas de baja virulencia infectan a hembras gestantes o una cepa de alta o moderada virulencia infecta a gestantes vacunadas, se produce la forma transplacentaria y congénita de la enfermedad, la cual produce abortos, momificaciones fetales, lechones débiles, lechones nacidos muertos o débiles, o lechones persistentemente infectados, que parecen sanos aunque son virémicos y esta viremia puede persistir de por vida y no producen anticuerpos contra el virus (Straw, 2000).

Otras enfermedades hemorrágicas y febriles de los cerdos, cuyos signos semejan a la PPC y que deben considerarse para establecer un diagnóstico diferencial incluyen; la Peste Porcina Africana, Síndrome Reproductivo y Respiratorio Porcino, Salmonelosis, Erisipela, Pasteurelosis, Estreptococosis, Leptospirosis y venenos anticoagulantes (derivados cumarínicos).

Diagnóstico de la Peste Porcina Clásica

Se basa en la evaluación de los signos clínicos en el campo, necropsia y confirmación en laboratorio, que incluye histopatología, serología para demostrar presencia de anticuerpos contra el virus, detección del antígeno vírico y aislamiento viral.

Entre las lesiones anatomopatológicas y/o hallazgos de necropsia característicos de la PPC se describen las hemorragias petequiales en casi todos los órganos, principalmente en ganglios linfáticos, riñón, intestino y laringe, necrosis de tonsilas (amígdalas) (Figura 2), infarto marginal del bazo (Figura 3) y hemorragia de la vejiga urinaria (Figura 4) y en estómago (Figura 5). Así mismo, puede observarse enteritis con focos de necrosis, úlceras botonosas en el ciego y válvula ileocecal.

Figura 2. Tonsila con necrosis (Izq). Tonsila Normal (Der) y Figura 3. Infarto en borde marginal del bazo

410-Fig-2

Figura 4. Vejiga urinaria hemorrágica (Izq). Vejiga urinaria Normal (Der) y Figura 5. Estómago hemorrágico (Izq).Estómago Normal (Der).

410-Fig-3

Durante la realización de la necropsia se toman las muestras de órganos para hacer la confirmación en laboratorio. Esto incluye muestras de sangre con y sin anticoagulante para hematología y serología respectivamente, tonsilas para aislamiento viral e Inmunofluorescencia, bazo, riñón, nódulos linfáticos e íleon para aislamiento viral.

Todas las muestras de órganos para análisis virológico y bacteriano se deben empacar por separado en bolsas plásticas debidamente identificadas con rótulos que no se desprendan con el agua o con marcadores indelebles, y deben colocarse en una cava con suficiente refrigerante. Así mismo se deben enviar muestras de corazón, pulmón, hígado e intestino para realizar el diagnóstico diferencial con las enfermedades bacterianas mencionadas anteriormente.

Si el cerdo presenta signos nerviosos se debe remitir muestras de cerebro para descartar un diagnóstico positivo a rabia. Para el análisis de histopatología las muestras de órganos (con un tamaño aproximado de 1 a 2 cm) se deben colocar en formol al 10 %, en un frasco de plástico de boca ancha, no se recomienda utilizar frascos de vidrio debido a la posibilidad de que se rompan en el transporte. La proporción de formol y tejido es de 10:1, con el propósito de permitir una adecuada fijación de los tejidos.

Diagnóstico serológico para detección de anticuerpos

Las pruebas más comúnmente utilizadas para la detección de anticuerpos son la Prueba de Neutralización Viral (VNT) y Análisis por inmunoabsorción ligado a enzimas (ELISA). La VNT es considerada la “Prueba de Oro” pero consume mucho tiempo. No puede ser automatizada, por lo tanto no es adecuada para hacer el análisis de muestras en masa. La ELISA para detección de anticuerpos contra la Glicoproteína E2 o Glicoproteína Erns viral está diseñada como ELISA de bloqueo o como ELISA de competición respectivamente. Ambas modalidades son ampliamente utilizadas para detectar anticuerpos durante y después de la aparición de brotes. Con ellas se obtienen rápidos resultados y son adecuadas para el procesamiento de gran número de muestras. Estas pruebas serológicas son obligatorias si un país desea ser reconocido internacionalmente como libre de PPC.

Detección del Antígeno vírico y aislamiento viral

Detección directa del antígeno: Puede ser llevada a cabo, utilizando la técnica de Inmunofluorescencia Directa e Indirecta (IFD-IFI) o Ensayo de Inmunoperoxidasa (PAL) con anticuerpos policlonales o monoclonales. Las principales ventajas de estas pruebas es que son rápidas, por lo tanto son útiles para una primera investigación de laboratorio en caso de sospecha. La ELISA de captura de antígeno es una técnica comercialmente disponible, que rinde resultados alrededor de cuatro horas y puede ser completamente automatizada, es una prueba utilizada principalmente para el chequeo de rebaños por infección del virus de PPC.

Detección de acido nucleico viral por Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR): Es una técnica estándar utilizada en el diagnóstico de rutina del virus de PPC en el mundo y es el método de detección más sensible que existe para este propósito, así mismo la secuenciación de ácidos nucleícos es de gran utilidad en estudios de caracterización y epidemiología molecular.

Aislamiento viral: Es realizado por inoculación de cultivos celulares con macerados de órganos, sangre completa, capa leucocitaria, plasma o suero. La línea celular más utilizada son células de riñón de cerdo PK15. Aunque la tinción y propagación del virus es un método que consume tiempo, todavía es considerado “Prueba de Oro” y es indispensable para la confirmación de brotes de PPC. Es una técnica más sensible que la Inmunofluorescencia pero es más lenta.

Diagnóstico de Peste Porcina Clásica En Venezuela

El diagnóstico de la PPC en Venezuela oficialmente se realiza en el INIA (Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias) en el Laboratorio de Patología Porcina, Sanidad Animal. Para la detección del agente causal de la PPC, es recomendable la toma de sangre completa, especialmente en cerdos que cursen con un cuadro febril y recolección de muestras de órganos blancos de la infección (tonsila, bazo, ganglios linfáticos, riñón e íleon) en el momento de ejecución de una necropsia. Las técnicas oficiales diagnósticas realizadas actualmente en el país son:

  1. Detección de Anticuerpos a través de la Técnica de ELISA. Los resultados se entregan en un plazo de veinticuatro (24) a cuarenta y ocho (48) horas dependiendo del número de muestras.
  2. Detección de antígenos virales con el uso de la Técnica de Inmunofluorescencia Directa: Esta prueba es la utilizada como prueba de diagnóstico oficial de PPC en el país hasta la fecha. Se realiza con muestras de tonsilas y el tiempo de realización es de seis (6) a ocho (8) horas.
  3. Aislamiento Viral. Tiempo aproximado de tres (3) a seis (6) días.
  4. RT-PCR: Los resultados se emiten en (2) dos días.

Estrategias de prevención y control de Peste Porcina Clásica

La vigilancia es indispensable para la detección temprana de brotes y la implementación inmediata de medidas de control, para prevenir mayor propagación (Greiser-Wilke y col., 2007). La prevención es la alternativa más económica para enfrentar la peste porcina clásica y su control implica rigurosas medidas sanitarias que incluyen la utilización de vacunas, de las que hay que prescindir cuando se pretende erradicar la enfermedad de un territorio, pues las mismas no impiden la existencia de animales asintomáticos portadores del virus. En la actualidad las vacunas más utilizadas en los programas de erradicación de la enfermedad son las vacunas vivas atenuadas provenientes de la Cepa China y Cepa Thinverval Recientemente se ha desarrollado una vacuna de subunidades formada por la proteína gp55.

En Venezuela el programa de vacunación contra la PPC es realizado por el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (INSAI) y por el servicio de médicos veterinarios privados. A su vez el INSAI se encarga de supervisar los reportes mensuales de vacunación del ejercicio libre. El programa consiste en el establecimiento de normas e instrucciones para el manejo adecuado, prevención y control de esta enfermedad, brindando apoyo técnico y social al pequeño y mediano productor.

Actualmente las vacunas son distribuidas por la empresa privada, bajo la supervisión del INSAI, las mismas deben estar aprobadas por las pruebas de control de calidad que realiza el INIA. Se emplean vacunas vivas modificadas (Nacionales e Importadas) provenientes de la Cepa China y Cepa Thinverval, se aplican a lechones de 42 días de edad, madres primerizas, hembras antes del parto y en los verracos cada seis (6) meses. Dependiendo de la casa comercial del biológico se colocan dos (2) ml del producto por vía subcutánea. Esta vacuna confiere inmunidad siete días después de su aplicación y los anticuerpos pueden persistir por dos a tres años (Rolo, 2009).

El control y erradicación requiere del esfuerzo conjunto de toda la cadena productiva (porcinocultores, industria porcina, servicios veterinarios, laboratorios de diagnóstico y los de producción de vacunas) y la coordinación regional entre los países para poder obtener buenos resultados sostenibles. Para ello, la FAO coordina actualmente el Plan Continental de Erradicación de la PPC en las Américas, promovido con el fin de alcanzar esta meta en la región para el año 2020 (Frías y Percedo, 2003).

Bibliografía

  • Greiser-Wilke, I.; Blome, S.; Moening, V. (2007). Diagnostic methods for detection of Classical swine fever virus – Status and new developments. Vaccine (Holanda). Vol 25: 5524-5530.
  • Frías, M. y Percedo, M.(2003). Reconociendo la Peste Porcina Clásica. Manual Ilustrado [libro en línea]. FAO–RLAC.
  • Rolo, M.; Clavijo, A. y Alfaro., C. (2009). Situación actual de la peste porcina clásica en Venezuela. En: Revista Digital Ceniap Hoy [Revista en línea] Número Especial. 6 de Julio de 2009. Disponible en: http://www.ceniap.gov.ve/pbd/RevistasTecnicas/ceniaphoy/articulos/ne/arti/rolo_m/arti/rolo_m.htm [Consulta: 2011, Julio 26].
  • Rolo M. (2009). Epidemiología de la actividad viral y presencia de anticuerpos contra la Peste Porcina Clásica en Venezuela. www.sian.info.ve/porcinos/eventos/expoferia/morella.htm‎
  • Straw, B.; D´Allaire, S.; Mengeling, W. and Taylor, D. (2000) Enfermedades del cerdo Tomo I y II Editorial INTER-MÉDICA.  8º Edición 2000. p 195.

Por: Ana T. Serrano P.1, María J. Castro2, Mayra A Hidalgo2, Zulay C. Gutiérrez2 1 Fundación IDEA, Caracas Venezuela. 2 Sanidad Animal INIA–CENIAP, Maracay, Edo. Aragua. castromj2002@yahoo.com

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